30 de mayo de 2008

Admite fue contactado por de la Maza

Luis Salvador Estrella Sadhalá Luis Salvador Estrella Sadhalá

Declaraciones prestadas por el conjurado Luis Salvador Estrella Sadhalá, respecto de su participación en los hechos criminales que culminaron con el asesinato del generalísimo doctor Rafael Leonidas Trujillo Molina, la noche del 30 de mayo del año en curso.

Generales: Luis Salvador Estrella Sadhalá, dominicano, de 42 años de edad, contratista, casado, natural de Peña (Tamboril) R.D., portador de la Cédula Personal de Identidad No.23436, serie 31, domiciliado y residente en la calle Mahatma Gandhi No.21, de esta ciudad.

Declaración:

"En relación con los hechos criminales que culminaron con el asesinato del Generalísimo Trujillo la noche del 30 de mayo del presente año y mi participación en los mismos, quiero hacer del conocimiento de esta oficina lo siguiente: a fines del mes de marzo del año que discurre, el nombrado Antonio de la Maza Vásquez, a quien me unían lazos de amistad desde la infancia, se apersonó al kilómetro 11 de la carretera Duarte, donde me encontraba realizando unos trabajos de construcción de los paseos de la autopista Ciudad Trujillo-Santiago, en ese tramo. De la Maza Vásquez me preguntó en aquella ocasión si era cierto que mi hermana Yuli estaba presa (a pesar de que de quien se decía que dizque estaba presa era Josefina). Le contesté negativamente, informándole que aunque habían corrido comentarios en tal sentido, eso no era cierto. En esa misma ocasión, plantó De la Maza Vásquez una conversación cuyo tópico principal fueron los diversos problemas aparentes que estaba afrontando el Gobierno Dominicano, tales como las dificultades registradas entre la Iglesia Católica y el Estado.

Después de este contacto, De la Maza Vásquez comenzó a frecuentar mi hogar, insistiendo en temas que reconocían indiscutibles matices subversivos.

Finalmente, en una de estas visitas, me dijo que había un plan de apresar al Generalísimo Trujillo y dar un Golpe de Estado, en el cual estaban comprometidos además de él, Juan Tomás Díaz Quezada, Pedro Livio Cedeño Herrera, a quien me significó como ex-capitán del Ejército; y dos ingenieros (que luego identifiqué como Huascar Antonio Tejeda Pimentel y Roberto Rafael Pastoriza Neret).

También recuerdo que De la Maza Vásquez me dijo que luego de secuestrado el Jefe, éste sería conducido a la casa de Juan Tomás, donde estaría esperando Pupo Román Fernández, entonces secretario de Estado de las Fuerzas Armadas, con quien él contaba para respaldar el complot.

Posteriormente Antonio de la Maza Vásquez me dijo que el Departamento de Estado Norteamericano brindaría apoyo al Golpe de Estado que se proyectaba.

Luego de esto, De la Maza Vásquez me aseveró que un tal Wimpy, a quien no conocí nunca, le había conseguido unas armas, las cuales él guardaba en su casa. Estas armas según Antonio eran tres carabinas semi-automáticas calibre 30 mm. M-1, además de unas escopetas que él tenía.

Luego de haber conocido al 1er. Tte. Amado García Guerrero, quien visitaba frecuentemente mi casa, De la Maza Vásquez me dijo que contaba también con dicho oficial para la conjura. No se si él conoció o no a éste militar en mi hogar; lo cierto es que ellos se encontraban accidentalmente en visita que ambos me dispensaran. También me informó Antonio que otra persona que le había dado su aceptación para participar en el complot, era Antonio Imbert Barreras.

Otro alegato de Antonio de la Maza Vásquez esgrimido ante mí era que se contaba con mucha gente por vía de Juan Tomás Díaz Quezada y de José René Román Fernández.

En dos ocasiones fui a la casa de Juan Tomás, más bien a buscar dinero, y hablamos del asunto del complot. Juan Tomás insistía en que lo básico era apresar al Jefe, tal y como lo entendíamos los demás.

Al desarrollar los planes del asalto, De la Maza Vásquez me dijo que para mayor facilidad de poder detener el vehículo en que viajase el Generalísimo Trujillo, se necesitaría un carro grande, por lo cual decidió utilizar el mío en tal sentido, a lo cual le di mi consentimiento.

El 24 de mayo del presente año, De la Maza Vásquez pasó a procurarme por casa, diciéndome que ese día se iba a intentar el secuestro del Jefe. Conjuntamente con él, Huascar Antonio Tejeda Pimentel, Roberto Rafael Pastoriza Neret, 1er. Tte. Amado García Guerrero, Ernesto de la Maza Vásquez, Pedro Livio Cedeño Herrera, Antonio Imbert Barreras y Luis Manuel Cáceres Miguel Michel, estuve en la avenida George Washington, esperando el carro del Generalísimo Trujillo, retirándonos pasadas las 10:00 de la noche, tras una espera inútil.

El 30 de mayo, siendo aproximadamente las 7:45 p.m., llegaron a mi casa Antonio de la Maza Vásquez, Antonio Imbert Barreras y el Tte. Amado García Guerrero. Permanecimos allí un rato, hasta que alcanzamos a ver al Jefe que acompañó de su comitiva bajaba por la avenida Máximo Gómez hacia la avenida George Washington para su acostumbrado paseo de sobrecena.

De la Maza Vásquez salió a cerciorarse en una casa (me dijo que era donde Modesto Eugenio Díaz Quezada) en la cual tenía quien le avisaría si el Jefe había bajado uniformado o no y poder determinar en consecuencia si proyectaba dirigirse hacia San Cristóbal esa noche. Cuando regresó al poco rato, nos dijo que nos juntaríamos en la avenida y que él iría a buscar a Pedro Livio Cedeño Herrera.

Siguiendo estas indicaciones, Imbert Barreras, García Guerrero y yo, nos dirigimos hacia la avenida en el automóvil Mercury de mi propiedad.

Ya en la avenida, nos estacionamos frente a la terminación de la Feria de la Paz, por el sector sureste de la misma, próximo al parque de diversiones que allí opera.

Poco tiempo después de encontrarnos allí, llegó De la Maza y seguidamente Tejeda Pimentel, Pastoriza Neret y Cedeño Herrera, montados estos últimos en el carro Odsmobile de Antonio de la Maza Vásquez, mientras éste utilizaba el carro Chevrolet, también de su propiedad y de color negro como el primero. Pastoriza Neret desmontó del Odsmobile, yendo a ocupar el Mercury color zapote de mi uso, en el cual se trasladó al lugar que se le tenía asignado como el tercero de los carros en la barrera automovilística que proyectábamos formar al paso del vehículo del Jefe, estando su lugar como a unos 2,500 metros de la Feria Ganadera.

Antonio de la Maza Vásquez, Imbert Barreras, García Guerrero y yo, nos quedamos estacionados en el Chevrolet, frente a la Feria de la Paz, orientando dicho vehículo en sentido oeste-este, con el frente hacia la ciudad y en la vía más próxima al acantilado.

Ya Huascar y Pedro Livio también habían salido en el automóvil Odsmobile a ocupar su posición de segundo carro de la barrera, en un sitio próximo al final de la Feria Ganadera, en su ángulo suroeste.

El carro Chevrolet ocupado por nosotros actuaría como perseguidor, conducido por Imbert Barreras; a su lado se sentó De la Maza Vásquez. El asiento trasero lo ocupamos García Guerrero (mitad derecha) y yo (lado izquierdo).

Antes de que pasara el carro en que viajaba el Jefe, llegó allí un carro Volswagen, color negro, del cual llamaron a De la Maza. Luego de retirado dicho vehículo, Antonio nos dijo que era Miguel Ángel Báez Díaz, quien llegó a informarle que el Jefe se iría hacia San Cristóbal.

No recuerdo si Imbert o García Guerrero, dijo: "ahí viene el carro", siendo aproximadamente pocos minutos pasadas las 10:00 p.m.

Nos montamos en el Chevrolet y lo seguimos, tras dejar pasar dos o tres minutos después de que cruzara. Le dimos alcance luego de pasada la Feria Ganadera (unos tres o cuatro kilómetros más allá aproximadamente) y De la Maza Vásquez le disparó al pasarle por el lado con una escopeta. A mí me sorprendió cuando él tiró. Yo ni siguiera llegué a distinguir con que tiró De la Maza, digo que fue con una escopeta porque él me lo aseveró posteriormente, así como también me expresó que a quien apuntó fue a Zacarías.

Tan pronto como sonó la primera detonación, el carro del Jefe se detuvo. Nosotros giramos, poniendo el carro con el frente hacia la ciudad y en línea paralela al carro del Jefe que estaba orientado con el frente hacia Haina, aunque no afrontados ambos vehículos, ya que el nuestro quedó situado un poco más hacia el oeste.

Tan pronto nos paramos, nos abrieron fuego del carro del Jefe. En la primera ráfaga sentí que me hirieron y se me llenaron los ojos de sangre. Parece que no fue un tiro, sino algún fragmento de vidrio o algo así, toda vez que luego pudimos establecer que carecía de importancia dicha herida, cuando fui a curarme.

Nos desmontamos del carro, saliendo Antonio de la Maza Vásquez, García Guerrero y yo, por el lado derecho del vehículo. En ningún momento me di cuenta de la posición de Imbert Barreras en aquellos momentos, siempre he pensado que permaneció dentro del carro tirando.

Ya desmontados y en plena balacera, vi a Cedeño Herrera cerca del carro del Jefe, notando a poco rato que caía al suelo diciendo que estaba herido.

También distinguí cuando el Jefe venía avanzando hacia la parte delantera de su vehículo, pegado al guardalodos delantero derecho del mismo. Sin embargo, no pude ver cuando cayó; en razón de que había vaciado los seis tiros del revólver en dirección a Zacarías, que estaba largando tiros a la carrera, dedicándome luego a tratar de auxiliar a Pedro Livio.

Cuando volví a ver al JEFE estaba tendido delante del carro. De inmediato me monté en el asiento delantero del carro Chevrolet, sin acercarme ni ver de cerca siquiera el cadáver del Jefe. Antonio Imbert tomó el volante del vehículo, colocándolo en forma que pudiese ser introducido en el baúl del mismo el cadáver del Jefe. De La Maza Vásquez y Pastoriza Neret, que había llegado junto con Huascar en esos momentos, en el carro Odsmobile, introducieron el cadáver del Generalísimo Trujillo en el baúl.

Ya de regreso, De la Maza y yo comenzamos a discutir, en razón de que le recriminé que lo hecho no había sido lo acordado entre nosotros. También recuerdo que en un momento, cuando estaban recogiendo a Cedeño Herrera para montarlo en el carro Chevrolet, De la Maza Vásquez tuvo la intención de acabar de matarlo, a lo cual también me le opuse.

Nos dirigimos directamente a la residencia de Juan Tomas Díaz Quezada; en el momento en que estábamos llegando, también estaba entrando a la residencia Juan Tomás el carrito Volswagen que se detuvo a conversar con De la Maza Vásquez en la avenida y en el cual éste nos dijo se encontraba Miguel Ángel Báez Díaz. Entramos a la casa, donde me cambié la camisa ensangrentada que tenía, poniéndome una color kaki de las de Juan Tomás.

Luego me monté con Huascar Antonio Tejeda Pimentel, García Guerrero y Antonio Imbert Barreras, dirigiéndonos a la casa del doctor Manuel Antonio Durán Barreras, donde se quedaron García Guerrero e Imbert Barreras, conduciéndome luego Huascar hasta la residencia del doctor Rafal Batlle Viñas, con el propósito de curarme la herida de la cabeza. Luego de una ligera cura, regresé con el ingeniero Tejeda Pimentel a la casa del doctor Durán Barreras en su automóvil me llevó a la casa de Juan Tomás.

Siendo aproximadamente las 12:00 p.m., De la Maza Vásquez y yo, en compañía del doctor Santana, nos dirigimos a la casa del doctor Robert Read Cabral, amigo de aquel, con el propósito de ocultarnos en su domicilio.

Luego de dejarnos en casa del doctor Read Cabral, el doctor Vélez Santana salió, regresando en compañía de Juan Tomás Díaz Quezada. Allí permanecimos ocultos hasta el día 4 de junio, cuando después de muchas discusiones y alternativas, incluyendo una tentativa del doctor Vélez Santana se disparar contra Juan Tomás por negarse a abandonar la casa de la familia Read Fernández, decidimos salirnos de allí. Yo mismo estaba indignado con De la Maza y Juan Tomás y ni siquiera deseaba conversar con ellos. Juan Tomás estaba sumamente nervioso.

Juan Tomás al salir lo hizo acompañado de Antonio de la Maza Vásquez. El doctor Vélez Santana salió más atrás, retirándome de último yo. Salí a pie por la calle Santiago y después de recorrer varias cuadras, detuve un carro público y me monté. Permanecí dando vueltas en el pueblo tratando de ver si conseguía alguna personalidad política que me entregara, hasta que en la esquina formada por las calles Independencia con Doctor Delgado fui sorprendido, al poner luz roja el tráfico, introduciéndose de inmediato en el vehículo en que andaba una vez detenido este, numerosos Agentes Armados de ametralladoras".

LUIS SALVADOR. ESTRELLA SADHALA

(Declarante).

(6 de septiembre de 1961)

Oficina del Jefe del Servicio de Inteligencia Militar y Propaganda Aviación Militar Dominicana

Carretera Mella klm. 9, D.N.

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