| Coyuntura | |||||||||
| El Gobierno, con apenas días de iniciar un nuevo período, sufre una pérdida de iniciativa que se traduce en desesperanza en amplios sectores del país, agobiados por los problemas habituales y ahora por la furia de la naturaleza | |||||||||
| Por Osvaldo Santana | |||||||||
Pese a la experiencia acumulada por los actuales gobernantes (dos períodos de gobierno a cuestas), la nueva gestión de Leonel Fernández llega al mes y medio con la nota baja, con mínima aprobación social, la sensación de inacción pública ante múltiples problemas, agravada por la irrebatible realidad de inseguridad ciudadana, el desamparo de algunos sectores y la profundización del pesimismo en la psique nacional, sólo controvertido por el propio Presidente y parte de su equipo económico, que sostienen que la nación no corre peligro, pese a la dramática crisis financiera en los Estados Unidos.
La inacción se explica en la más reciente historia del aumento de los gastos corrientes en medio de la campaña electoral, en RD$47,483.6 millones, un 38.5% entre enero y el 15 de agosto, en comparación con igual período del año pasado. En este lapso la administración gastó RD$123,433.7 millones en el 2007, mientras que ahora los gastos alcanzaron RD$170,917.3 millones, según informes de la Secretaría de Hacienda.
De hecho, el Gobierno se quedó sin recursos suficientes para completar el 2008 y recurrió a un presupuesto suplementario, mediante el cual modificó la ley de capitalización del Banco Central para destinar fondos a los planes sociales, como el Bonogás.
Violencia e inseguridad. En los primeros meses del año no sólo aumentó el gasto corriente, también creció la violencia y la inseguridad ciudadana. De acuerdo con el propio Gobierno y su Secretaría de Estado de Interior y Policía, en enero-julio fueron registrados 1,400 homicidios, los cuales, comparados con los resultados de 2007, sugieren que las políticas en la materia no llenan las expectativas. A octubre de 2007, según las estadísticas de la Procuraduría General de la República, 1,654 dominicanos habían fallecido en circunstancias violentas, y de ellos 271 por enfrentamientos entre narcotraficantes, bandas contra bandas. Con tres meses de diferencia, es poco probable que el período no termine igual o peor que el año pasado, lo que sugiere que en materia de seguridad ciudadana el Gobierno y el país siguen perdiendo la batalla frente al crimen organizado y la violencia generalizada. Si a ese panorama negativo se le agrega la desolación provocada por las tormentas en amplias zonas del país y la débil iniciativa para devolver la normalidad a esos pueblos, que han visto perder bienes y vidas sin respuestas adecuadas de las autoridades, al extremo de lo que ocurre en el bajo Yaque del Sur, donde comunidades tienen más de 30 días con sus viviendas inundadas, sus fincas destruidas y arrasadas, es comprensible percibir el desaliento de muchos pobladores. Muchos de esos pueblos ya están siendo afectados por las pérdidas de los volúmenes de las remesas europeas, afectadas por causas diferentes a las norteamericanas, pues los principales problemas de los emigrantes europeos son los altos costos de los alimentos y las rentas por alquileres de viviendas.
Súmese a ello la escalada alcista del arroz, el gas de cocinar para la pobre “clase media” que ya no es tal, los combustibles, los huevos, las cebollas, las papas, los aceites comestibles, pastas alimenticias, pastas de tomate y leche en polvo. En este cuadro habría que considerar una moderada pérdida del valor del peso, que rutinariamente está a 35 por uno en la mayoría de las operaciones no reguladas. Buena Gestión El presidente Fernández renovó votos el viernes en Nueva York por un buen gobierno. “Estamos comprometidos a hacer un buen gobierno, a pesar de la crisis. Eso, por supuesto, exige mayor dedicación, mayor trabajo, mayor compromiso, de parte de todos nosotros, con lo que tiene que ser el bienestar para la República”. La proclama resulta más que necesaria si se mide el ánimo público. El reverendo Elvis Samuel Medina, de la Iglesia de Dios, expresó su estado de consternación: “Vivimos un estado de desconfianza en las autoridades, tanto civiles como militares, ya que del pobre pueblo dominicano se está apoderando el miedo social y el temor colectivo”. Estas declaraciones no distan de las de líderes católicos, como el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez. La oposición, persuadida de este temperamento, ha atribuido indiferencia de las autoridades ante la criminalidad y la violencia el narcotráfico. Tanto el cardenal López como Agripino Núñez Collado se han quejado del informe sobre la matanza de Baní, al considerarlo incompleto y reclaman que la investigación sea profundizada, en coincidencia con el asesor en materia de lucha contra las drogas, Vinicio Castillo. Collado, en un contexto más amplio, está abogando por un diálogo para encarar los más acuciantes problemas. | |||||||||
29 de septiembre de 2008
La inacción caracteriza al Gobierno
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