21 de septiembre de 2015

Dominicano recién graduado muere atropellado por un autobús en Nueva York

Luis Inoa
MIGUEL CRUZ TEJADA


NUEVA YORK. Luis Inoa, un dominicano de 23 años de edad que se había graduado el año pasado en Medios de Comunicación, murió atropellado por un autobús de la Autoridad Metropolitana de Tránsito (MAT), cuando salía de un taxi.
Inoa se bajó del taxi para vomitar, pero no está claro que
estuviese intoxicado o hubiera bebido alcohol la noche del viernes 18 de septiembre, cuando ocurrió la tragedia, en la calle 232, a las 2:40 de la madrugada.
En la fecha de la tragedia Inoa había participado en una promoción del canal infantil y juvenil Nickelodeon y vestía un suéter con el “corazón” de Superman.
Su padre, Andrés Inoa, lo describió como un joven valioso, bueno y dedicado al estudio, que no merecía una muerte como esa.
Entre sollozos, el progenitor refirió que su hijo “estaba feliz” por haberse graduado. “No sé por qué tuvo que pasarle a un muchacho como él”, añadió.
La muerte del joven se produjo en la intersección de la calle 231 y avenida Kinsbridge, cuando el autobús de la línea Bx1, se desplazaba en esa área, pero al parecer, Inoa no lo vio o no tuvo tiempo para reaccionar.
Al cierre de esta crónica, la policía no había hecho arrestos, mientras el activista Fernando Mateo, portavoz de la Federación de Taxistas del Estado de Nueva York, dijo que el chofer del taxi no tiene licencia para trabajar en ese oficio.
No está claro todavía cuál de los dos conductores tuvo la culpa del accidente.
Los investigadores el Escuadrón de Accidentes de Tránsito de la Policía de Nueva York analizan videos en cámaras de seguridad para determinar el origen o factor de la muerte de Inoa.
Su madre, Lourdes Inoa, también reaccionó devastada por la tragedia y describió a su hijo como un “ángel”, que se dedicaba a estudiar y disfrutaba de su juventud en los momentos libres.
Inoa, que fue golpeado por la rueda trasera derecha del autobús, murió en la escena.
Los choferes del autobús y del taxi permanecieron en la escena, hasta que llegaran los policías y paramédicos. El primero tenía un expediente limpio, sin accidentes con peatones, infracciones de tráfico o violaciones.
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