POR LILLIAM FONDEUR
El feriado de Semana Santa debería ser una época de reflexión, de meditación. Una estupenda ocasión para entrar en intimidad con nosotros mismos y evaluar nuestro proyecto de vida. La realidad dista mucho de lo ideal. No es posible cegarnos. Hace ya un tiempo que la Semana Santa se ha convertido en época de vacaciones para ir a la playa, al río o la montaña. Mientas pienso en esto, me llega a la memoria una anécdota:
Intento convencer a una mujer de 15 años, con vida sexual activa, para que en sus relaciones sexuales utilice el preservativo o condón, como método de doble protección, para evitar las enfermedades de transmisión sexual y por su efecto anticonceptivo. Pero, por más explicaciones médicas y sociales que le presento, en Patty se instala un rostro de indiferencia. En mi grado de impotencia -como cuando le pides a un alcohólico que deje la bebida- se me ocurre preguntarle: “Patty, ¿qué puedo hacer para que el condón sea para ti como el cepillo de dientes a la hora de levantarte, para que no tengas ninguna relación sexual sin condón, a menos que desees quedar embarazada?” La adolescente dirige su mirada al techo del consultorio, tratando de buscar allí la respuesta a esta difícil pregunta... y responde: “Bueno, si lo tuviese ahí, si no tuviese que salir a comprarlo, creo que en ese caso lo usaríamos”. Un paquete de condones de los más económicos cuesta lo mismo que una cerveza pequeña. ¿Por cuál se decidiría una pareja joven?
En la semana que hoy empieza, las playas y ríos de nuestro país estarán repletos de personas en edad sexualmente activa, muchas de ellas consumiendo alcohol. Si recordamos que las estadísticas reflejan altas cifras de embarazo en adolescentes y una gran incidencia de VIH/SIDA en jóvenes por debajo de 24 años, concluimos que en efecto tenemos un grupo importante de jóvenes ubicados en Semana Santa. Sería oportuno proteger a la población sexualmente activa de enfermedades 100% prevenibles con sólo facilitarles el uso de preservativos o condones. Las autoridades del sector salud, las ONG, el sector privado y otras instituciones que trabajan con este tema podrían considerar esta propuesta.
Brasil es uno de los países donde mejor se ha controlado la incidencia del virus del VIH/SIDA. Y esto se debe, entre otras cosas, a la campaña masiva de utilización del condón para evitar las enfermedades de transmisión sexual (especialmente el SIDA) y los embarazos no deseados.
No es mi propósito incitar a la población a visitar las playas y ríos; tampoco es la intención motivar a los jóvenes a tener relaciones sexuales. Lo ideal es que las pospongan hasta tanto tengan una madurez física y emocional. Pero es evidente que nuestros adolescentes están teniendo relaciones sexuales a muy temprana edad. Los titulares de periódicos relativos a casos de embarazos y abortos en adolescentes lo confirman. Nuestras altas tasas de mortalidad materna ocurren en un 30 por ciento a adolescentes, con tendencia a aumentar, al igual que los casos nuevos de personas infectadas por el VIH. La educación es una pieza clave para la salud. Promover la utilización del preservativo o condón es asunto de Estado.
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