POR LILLIAM FONDEUR
Importancia del rejuvenecimiento vaginal
La enagua que se le sale a la falda del progreso, es la alta tasa de mortalidad materna. Una de las más altas de América Latina, 159 por 100.000, es decir, 159 mujeres fallecidas a causa del embarazo por cada 100.000 nacimientos, cifra que evidencia nuestro verdadero nivel de desarrollo. No olvidemos que el 98% de los partos son asistidos por profesionales de la salud.
En contraste con nuestra realidad, decenas de ginecólogos se están entrenando para hacer la cirugía plástica vaginal. Incluso los estudiantes de medicina residentes de ginecología anhelan hacer un entrenamiento en este tipo de cirugía plástica.
Las indicaciones por descensos de la vejiga, imposibilidad de retener la orina, pérdida de la tonicidad de los músculos de la vagina por varios partos previos, malformaciones congénitas, son indicaciones evidentes de reparación del piso pélvico.
Lo que me asombra es el giro que ha dado el ejercicio profesional de la medicina. Alegan mis colegas, con el mismo pretexto con que se subieron los sueldos los diputados: “Esta cirugía no la cubre el seguro. Puedes cobrar 3,000 dólares y la haces en menos de 15 minutos. Lo mejor de todo es que las mujeres hacen cola por hacérsela”.
Muchas mujeres han llegado a entender que para “buscar o conservar el hombre de tu sueños”, como dice un libro recientemente puesto a circular, es necesario lucir como una niña pre púber, con una vulva abultada y sin vello púbico, como si tuviera 12 años de edad.
Avisos publicitarios anuncian: “La vaginoplastia rejuvenece tus áreas de placer. No importa tu edad, si estás casada o no. Con la técnica de rejuvenecimiento vaginal, realizada con cirugía láser y que se ha vuelto muy popular entre las mujeres, puedes lucir como una jovencita de 15 otra vez, además de despertar de nuevo en tu pareja la sensualidad y el erotismo”.
Se continúa utilizando el cuerpo de la mujer como materia prima de la industria de la belleza, sometiéndolo a procedimientos tan exóticos como el diseño personalizado de la vulva y la vagina, reducción de los labios menores, aumento del volumen de la vulva y los labios mayores, aumento del punto G y restauración del himen, entre otras pendejadas.
Es triste que eso se promocione como la panacea para elevar la autoestima de la mujer, incrementando supuestamente su atractivo estético, el número de orgasmos y mayor disfrute de la mujer y de su pareja. Nada más incierto y alejado de la verdad.
La cirugía plástica vaginal se ha convertido en un problema tan grande que la Maternidad del Seguro Social del Distrito Nacional tiene un piso destinado a estos fines. Toda una política de Estado, en un país donde casi la mitad de la población vive bajo la línea de pobreza y una cuarta parte en extrema pobreza. Son estas mujeres las que se mueren por “ataque de frenesí”, por falta de sangre, por infecciones, por complicaciones por abortos clandestinos; todas estas causas, evitables.
No nos distraigamos. Lucir una vulva juvenil no es un problema de salud.
lfondeur@gmail.com
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