20 de marzo de 2010

Activistas llegan a Washington para unirse mañana a la Marcha por América

Washington, 20 mar (EFE).- Activistas comenzaron a llegar hoy a Washington para unirse mañana a la "Marcha por América", en la que le pedirán al presidente Barack Obama que cumpla con su promesa durante la campaña electoral, una reforma migratoria exhaustiva en Estados Unidos.

La movilización nacional está prevista a partir de las 13.00 hora local (17.00 GMT) frente al Capitolio, y la meta de los organizadores es congregar a unas 100.000 personas.

Los manifestantes reclamarán la puesta en marcha de una reforma que cree una vía para la legalización de los inmigrantes indocumentados que ya se encuentran en EE.UU., permita a los trabajadores traer a sus familias e impida la explotación laboral.

Durante el día de hoy se espera la llegada a la capital estadounidense de varios activistas procedentes de Los Ángeles, caravanas de automóviles de Texas, marchas a pie desde Nueva York y unos 900 autobuses procedentes de 30 estados.

Otros ya han llegado a Washington, en donde se ve a varios grupos de personas ataviados con camisetas blancas, que portando banderas de ese color y los de EE.UU., recorren algunos de los principales monumentos de la ciudad.

Mañana se realizarán varios actos previos a la manifestación principal.

Una organización convocó a sus miembros a concentrarse a las 11.00 hora local (15.00 GMT) frente a la Casa Blanca, mientras los obispos católicos tienen previsto ofrecer una misa para rogar por la reforma migratoria, asimismo, se realizaran otras vigilias interconfesionales en distintos puntos de la ciudad.

Además, durante la jornada, intervendrán el senador Robert Menéndez, demócrata por Nueva Jersey; Janet Murguía, directora del Consejo Nacional de La Raza y la actriz mexicana Lucía Méndez, mientras que el punto final del día estará a cargo del popular locutor radial Eddie "El Piolín" Sotelo, quienes realizaran sendos llamados en favor de los inmigrantes.

Las marchas se producen tres años después de las grandes manifestaciones que se dieron por todo el país para reclamar una reforma, que entonces, concluyó en fracaso en el Congreso estadounidense.

El presidente Obama prometió durante su campaña electoral una reforma migratoria en su primer año de mandato, un compromiso que hizo que dos de cada tres latinos votaran por él los comicios de 2008.

El jefe de la Casa Blanca ha asegurado que mantiene un compromiso "inquebrantable" con la reforma de un sistema que considera "roto".

La semana pasada, en una señal hacia los defensores de la medida, el presidente estadounidense se reunió con representantes de los grupos pro inmigrante y con los senadores Chuck Schumer y Lyndsey Graham, que lideran los esfuerzos en el Congreso para recabar apoyo a la reforma.

Schumer y Graham presentaron esta semana su propuesta marco para la reforma, en un artículo publicado en el diario The Washington Post.

Esa propuesta prevé, entre otras cosas, la creación de una tarjeta de Seguridad Social biométrica, que todos los trabajadores tendrían que portar, y los empleadores comprobar, para demostrar que tienen permiso laboral.

La medida también establece una vía para la legalización de los cerca de once millones de indocumentados que se calcula que se encuentran en Estados Unidos, y prevé el endurecimiento de la vigilancia fronteriza.

En un comunicado, Obama expresó su apoyo a la iniciativa pero indicó que es necesario plasmarla en un proyecto de ley.

La Casa Blanca ha indicado que necesita un apoyo claro de los dos partidos, el Republicano y el Demócrata, para que esa medida salga adelante.

Y en un año de elecciones en el Congreso en noviembre, y en el que toda la energía del Capitolio ha estado concentrada hasta ahora en la reforma del sistema sanitario -que afronta un voto crucial precisamente este domingo- encontrar ese apoyo bipartidista parece una tarea muy complicada.

"Durante demasiado tiempo las comunidades inmigrantes han sufrido los resultados de un sistema de inmigración fracasado que separa nuestras familias y viola nuestros derechos civiles y humanos", aseguró Angela Sambrano, presidenta de la Alianza Nacional de Comunidades Latinoamericanas y Caribeñas (NALACC), con sede en Chicago. EFE

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