INTERVENCION NORTEAMERICANA 1965 
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El 28 de abril, la lucha tomó un giro diferente cuando el entonces presidente norteamericano Lyndon B. Johnson ordenó el desembarco de tropas estadounidenses en territorio dominicano con el pretexto de salvaguardar la vida de sus conciudadanos residentes en el país. Las tropas norteamericanas establecieron un "corredor de internacional" y una "zona de seguridad" con la cual cercaron a los constitucionalistas, quienes ya para el día 28 habían tomado la Fortaleza Ozama, que en aquella época era el asiento de la policia antimotines, y apresado a cientos de efectivos policiales. Ese mismo día, los jefes militares que se habían opuesto al levantamiento formaron una junta militar que operó desde la base aérea de San Isidro. La misma estaba integrada por el coronel Pedro Bartolomé Benoit, quien había firmado una carta pidiendo la intervención norteamericana; por el coronel del Ejercito Enrique Apolinar Casado Saladín y por el capitán de navio de la Marina de Guerra Olgo Santana Carrasco. Inmediatamente desembarcaron, los norteamericanos encontraron la oposición armada de los constitucionalistas, los cuales para tal fin crearon los llamados "comandos", que no eran más que células de combatientes que también realizaban no sólo la vigilancia del sector ocupado por los constitucionalistas, sino que también funcionaban como una especie de policía civil. El 30 de abril llegó a Santo Domingo, John Bartlow Martin, enviado especial del presidente Johnson y otros asesores del gobierno norteamericano (Martin había estado en la República Dominicana anteriormente como embajadador del gobierno del presidente Kennedy). Los Constitucionalistas, reducidos al dominio de lo que se conoce como Ciudad Nueva (zona intramuros de Santo Domingo que comprende la parte más antigua de la misma), organizaron un gobierno el cual proclamaron como legítimo ya que había sido gratificado por el congreso de 1963, el cual, a su vez, había sido restaurado por la sublevación del 24 de abril. Ese mismo gobierno proclamó como su presidente al Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó el cual había surgido como líder indiscutibledel movimiento. 
Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó Tras el fuerte rechazo de la opinión pública internacional, el gobierno norteamericano se vió en la necesidad de "legitimar" su acción contra el pueblo dominicano y es por eso que en mayo se forma la Fuerza Interamericana de Paz (FIP), la cual estaba formada de la siguiente manera: Costa Rica: 20 Policías Honduras: 250 Soldados (gobernado por una junta militar) Nicaragua: 170 Soldados (gobierno dictatorial) Brasil: 1,250 Soldados (gobernado por una junta militar) El 7 de mayo con la ayuda de los Estados Unidos se constituyó el Gobierno de Reconstrucción Nacional, el cual sustituyó a la Junta Militar que tenía asiento en La Base Aerea de San Isidro pero que siguió siendo opuesto a los constitucionalistas. El 15 de mayo el presidente Johnson envía a Santo Domingo a los señores Mc George Bundy y Thomas C. Mann para intensificar las labores de busqueda de una solución a la crisis. El mismo 15 de mayo las tropas del "Gobierno de Reconstrucción Nacional " apoyadas francamente por las norteramericanas, iniciaron una ofensiva contra la parte norte de la ciudad dominada por los constitucionalistas, la cual estuvo sujeta a fuertes bombardeos de artillería de todos los calibres. Después de esta operación, en donde hubo fuertes bajas dentro de la población civil, el grado de dominio de los constitucionalistas se redujo tan sólo a la zona intramuros de la ciudad. El 19 de mayo en un ataque al Palacio Nacional muere el fundador del Movimiento Constitucionalista Coronel Rafael Tomás Fernández Dominguez. 
Coronel Rafael Tomás Fernández Dominguez El 14 de mayo, por apelación del Coronel Caamaño ante el Consejo de Seguridad, la ONU decide enviar observadores a Santo Domingo para observar los hechos. A finales de mayo, el gobierno constitucionalista había aceptado una fórmula propuesta por el envíado especial del gobierno de norteamericano Mc George Bundy, la cual presentaba al Sr. Antonio Guzmán Fernández, dirigente del PRD, como presidente de un govierno provisional, el cual se encargaría de preparar unas elecciones en el menor tiempo posible. Esta propuesta, sin embargo, fracasó mayormente debido a las presiones de grupos que no veían a Guzmán con buenos ojos. El 3 de junio llegaron a Santo Domingo los integrantes de un comité de la Organización de Estados Americanos (OEA). El entonces embajador norteamericano en el país, Ellsworrth Bunker fue nombrado jefe de ese comité; los demás miembros eran: Ilmar Penna Marinho, embajador de Brazil, y Ramón de Claimonth Dueñas, de El Salvador. El 9 de julio el gobierno presidido por el Coronel Caamaño comunicó al comité de la OEA que no se oponía a la solución presentada por el mismo que incluía a los doctores Hector García Godoy como presidente y Eduardo Read Barreras como vicepresidente de un gobierno provisional. La desición de aceptar la propuesta de la OEA fue adoptada en una reunión del gobierno constitucionalista el 8 de junio, la misma contó con la participación de los partidos políticos que que apoyaban el movimiento, representantes del Estado Mayor del Ejercito Constitucionalista y de las Cámaras de Diputados y Senadores. El 30 de agosto presentaron renuncia el general Imbert Barreras y los demás integrantes del "Gobierno de ReconstrucciónNacional", argumentado desacuerdo con el curso de las negociacione. Esa misma noche el sector constitucionalista fue bombardeado con fuego de morteros. El 31 de agosto el gobierno Constitucionalista y sus contraparte del Gobierno de Reconstrucción Nacional firmaron un "Acta Institucional" y el "Acta de Reconciliación", donde se ponía fin a la lucha armada. El Coronel Caamaño anunció la terminación de su gobierno ante un discurso que pronunció ante miles de seguidores de su causa en la Fortaleza Ozama. El "Acta Institucional" estableció que serían celebradas elecciones nacionales en julio de 1966. En Octubre, se levantaron las barricadas. Los miembros del Gobierno de Reconstrucción Nacional retornaron en su mayoría a sus cuarteles, excepto el general Elias Wessin y Wessin que fue expulsado del país. Los soldados y policías que formaron parte en la contienda del lado del coronel Caamaño fueron casi en su totalidad sacados del país, dados de baja de las fuerzas armadas o ultimados a tiros en atentados terroristas durante el gobierno provisional de Garcia Godoy. Las tropas norteamericanas se retiraron después que se celebraron las elecciones del 1966, en las cuales salió como ganador el Dr. Joaquín Balaguer, y comienza otra historia.... |
| RAFAEL TOMAS FERNANDEZ DOMINGUEZ 
Considerado como el verdadero héroe de la Revolución (Soldado del Pueblo y Militar de la Libertad) “... y aquí estoy, respondiendo con la frente en alto, el honor multiplicado y la vergüenza como estandarte. Que me juzguen la Historia y la República”* Rafael Tomás Fernández Domínguez Coronel E. N. BIOGRAFIA Coronel del Ejército Nacional ha sido considerado como el inspirador militar de la insurrección armada que estalló el 24 de abril de 1965 contra el Triunvirato que gobernaba el país, presidido en ese momento por Donald Reid Cabral. La revuelta tenía el propósito de reponer el derrocado gobierno del Profesor Juan Bosch Gaviño, derrocado el 25 de septiembre de 1963 restableciendo con ello la constitucionalidad perdida. Esta revuelta produjo la intervención de tropas norteamericanas.
Nació el 18 de septiembre de 1934 en la sección Damajuana, municipio de Esperanza. Fueron sus padres el General Ludovino Fernández Malagón y Gloria Erminda Dominguéz Cruz. Se graduó de Bachiller en Ciencias Físicas y Matemáticas el 27 de diciembre de 1952 e ingresó en la Universidad de Santo Domingo para cursar la carrera de ingeniería, interrumpiendo estos estudios para integrarse como soldado al Ejército Nacional.
Participando como Cadete en la Academia Militar se gradúa, al concluir estudios realizados entre 1954 y 1956, de Bachiller en Ciencias Militares. El 22 de diciembre de ese mismo año contrae nupcias con la señora Alma Arlette Fernández, comenzando una familia que se enriqueció con la llegada de cinco hijos.
Algo más tarde pasó a la Fuerza Aérea Dominicana y allí se distinguió obteniendo las mejores calificaciones en los estudios militares que realizara. En febrero de 1957 se traslada a Fort Clayton en la Zona del Canal de Panamá para tomar un curso militar.
Ya con el rango de Capitán, en 1961 desempeñó el cargo de Jefe de la Base Aérea de San Isidro. El 18 de enero de 1962, ostentando el rango de Mayor de la Fuerza Aérea Dominicana (FAD), liberó a los miembros del Consejo de Estado, detenidos en el Club de Oficiales de esa institución por órdenes del ex general Pedro Rafael Ramón Rodríguez Echavarría, quien fue depuesto ese mismo día, después de intentar sin éxito un golpe de estado.
Fernández Domínguez fue ascendido entonces a Teniente Coronel, y nombrado Sub-jefe de la Fuerza Aérea. Algún tiempo después es trasladado al Ejército Nacional y enviado en noviembre de 1962 a Fort Gulick en Panamá para participar en un curso de Comando y Estado Mayor. Obtuvo el segundo lugar entre los 31 militares de América Latina y los Estados Unidos de Norteamérica que participaron.
Tanto el traslado como el viaje a Panamá se debieron a discrepancias con sus superiores a quienes señalaba como transgresores de los reglamentos militares. Se opuso a que le fuera concedido el rango de general a Luis Amiama Tió y a Antonio Imbert Barreras, participantes y sobrevivientes en el asesinato del dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina, por considerar que tales designaciones constituían una violación a las normas militares.
En Junio de 1963 realiza otro curso de Instrucción de Infantería Avanzada. Ese mismo año recibe el nombramiento como Director de la Academia Militar "Batalla de Las Carreras" de la Fuerza Aérea Dominicana.
Al ser depuesto el gobierno constitucional del Prof. Juan Bosch, el Coronel Fernández Domínguez intentó organizar un movimiento de resistencia militar que de momento no pudo materializar. El 23 de octubre de ese mismo año y en lo que puede ser considerado prácticamente como una deportación, fue nombrado por el Triunvirato gobernante como Agregado Militar en España. Desde el exterior escribió repetidas veces a sus compañeros de armas exhortándoles a continuar con los preparativos del contragolpe. En diciembre de 1964 logró un permiso para entrar al país por tres días y aunque estaba continuamente vigilado, logró establecer contactos con los simpatizantes del movimiento conspirativo contra el Triunvirato, al cual y por invitación suya, se incorporó el Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó.
Al concluir los tres días de su permiso le hacen nuevamente abandonar el país, esta vez enviado como Agregado Militar en Chile. El Coronel Fernández Domínguez estaba convencido de lo importante para la causa que era la conservación de su rango militar, razón por la cual aceptó tales nombramientos, según se desprende de sus propias palabras, contenidas en una carta fechada 22 de marzo de 1965 que enviara desde Santiago de Chile a uno de los oficiales de su grupo: "Respecto a mi posición dentro del Ejército, estoy firme y definitivamente convencido que no debo abandonarla, aún sea bajo la más fuerte de las presiones, ya que es la única forma en que hoy, mañana o algún día podré -en una u otra forma- cooperar en la reestructuración definitiva de las FFAA dominicanas."
Sobre la importancia histórica del movimiento que lideraba, y por no haber tenido éxito en un intento de materializarlo, el Coronel Fernández Domínguez escribió el 21 de abril de 1964 "La historia de la República Dominicana no se ha escrito aún... y tengo la firme convicción de que nuestro abortado movimiento será un capítulo de esa historia... La problemática dominicana es bien clara, todo descansará dentro de poco tiempo en la joven oficialía, la cual deberá ser reconquistada por nosotros, por todos los medios."
En Chile recibió la noticia del derrocamiento del Triunvirato por el movimiento armado del 24 de abril de 1965 e inmediatamente tomó un avión vía Puerto Rico para regresar al país aunque no pudo entrar a la República Dominicana porque el aeropuerto se encontraba cerrado por tropas que se oponían al movimiento insurreccional. El Coronel Fernández Domínguez, que había sido nombrado Ministro de Interior y Policía en el Gabinete designado por el Gobierno Constitucionalista presidido por el Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, logró entrar al país, después de varios intentos el día 14 de mayo de 1965 mientras se realizaban negociaciones entre el gobierno encabezado por Caamaño y los representantes de las fuerzas norteamericanas que habían invadido el país.
Tomó posesión de su cargo pero cinco días más tarde, el 19 de mayo de 1965 murió durante un encuentro con tropas norteamericanas mientras dirigía un asalto al Palacio Nacional, ocupado por tropas del Gobierno de Reconstrucción Nacional encabezado por el General Antonio Imbert Barreras, que se oponía a Caamaño Deñó. El Coronel Fernández Domínguez, muerto a los 30 años de edad, se encuentra sepultado en el cementerio de Santiago de los Caballeros.
Sólo unos días antes de su muerte había escrito: "Sabemos que este movimiento tiene una alta categoría histórica; que él marcará una época en nuestro país, siempre traicionado y siempre esclavizado; sabemos que con nosotros no sólo se levantará la voluntad democrática del pueblo dominicano sino también la fe de muchos pueblos de América que tienen en su corazón un altar para los luchadores de la libertad. Y porque sabemos todo eso, terminaremos la lucha con el mismo sentido del honor con que la empezamos y con el alma satisfecha de los que sirven a la Patria y, en consecuencia, sirven a su pueblo. Aquel que de nosotros caiga en la lucha, no caerá; se elevará al respeto de todos los dominicanos; aquel de los que luchan contra nosotros que no comprenda a tiempo su error, ese caerá para siempre del amor del pueblo y será perseguido por la historia."
El Presidente Bosch inspecciona las maniobras militares dirigidas por el coronel Fernández Domínguez. Junio 1963 

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SU ÚLTIMA CARTA Para su esposa Arlette Fernández Mayo del 65, Río Piedras, Puerto Rico. Adorada Letty: Imagino lo desesperada que estás por venir y espero en Dios puedas resolver todo pronto para que puedas estar aquí en esta semana. Te estoy haciendo esta carta porque es posible que cuando llegues yo no esté aquí, ya que hay una posibilidad de poder entrar a mi Patria y quiero decirte y pedirte muchas cosas. Espero que así sea, ya que no soporto más la situación en que me encuentro; mientras mis compañeros y mi pueblo, luchan y mueren, yo estoy aquí, como un idiota perfecto, después de luchar tanto y sufrir inmensamente en este odiado exilio; yo, que estaba llamado a responsabilizarme y dirigir el movimiento, tengo la desgracia de tener que contemplar desde lejos cómo matan cobardemente a los míos y no puedo ayudarlos, no puedo hacer nada; esto me tiene destrozado y creo que mi desesperación me volverá loco; lo que siento sólo es comparado a lo que sentí cuando murieron mi papá e Ivonne; bueno, tú sabes como he aprendido a amar a mi Patria y ahora no puedo hacer nada por salvarla. Esto es terrible para mí, sólo Dios sabe lo que siento cuando hablo por teléfono con los muchachos y me doy cuenta de que no puedo estar a su lado. Por eso Letty, aunque sé que es una muerte segura, me voy como sea; he agotado todos los recursos imaginables para poder entrar pero ha sido imposible. Imagínate, he pasado días enteros entre montes y cañaverales, y tratando de entrar en bote ya que en avioneta nadie puede ni se prestan con razón a entrarme; esta vez es seguro, pues hay un hombre muy responsable que se ofrece a llevarme y estoy listo para partir. Estoy consciente del peligro pero, tú sabes que lo más sagrado para mí es el deber y hoy debo cumplirlo nada menos que con mi patria y mi pueblo. Me siento dichoso de que Dios me brinde la oportunidad de cumplirlo como soldado. Si me pasa algo, sé que vas a sufrir mucho y tú y mis hijos pasarán trabajo. No les dejo siquiera una casa pero, cuando te veas muy apurada recuerda que esto es más que nada porque fui honrado y tengo mis manos inmaculadas y esto debe servirte de orgullo e incentivo para luchar; sé que eres valiente y no me defraudarás. Además, recuerda lo que tanto te he dicho. Todos tenemos nuestro destino marcado y si el mío es morir por mi patria, es el destino más maravilloso que hombre alguno pueda tener y la felicidad que yo sentiría es algo inexplicable. Yo tengo el privilegio de haber aprendido a amar a mi pueblo y a mi patria de esta forma que sólo yo sé, de haber tratado de superarme a mí mismo y tratar de llegar a ser “UN HOMBRE”. Tú sabes como he luchado contra las tentaciones de la vida para hacer que en mi mente y en mi corazón aniden siempre y en todos los momentos de mi vida, la vergüenza, la honradez, la justicia, el amor y el patriotismo. Tú sabes todo esto, mi vida, por eso, si caigo por defender y cumplir con estos sagrados principios, por mis ideales que tanto he tratado de que sean verdaderamente puros, tú y mis hijos deben sentirse orgullosos, porque yo, desde donde esté, me sentiré muy feliz. Al leer esta carta sé que te pondrás muy triste, pues sé lo que me quieres y lo sensible que eres, pero necesito desahogarme pues sufro mucho y estoy muy desencantado. Por la prensa y la radio te habrás enterado de que los norteamericanos nos tildan de comunistas, esto no es más que un pretexto para aniquilarnos y con ello al pueblo que hoy lucha por reconquistar sus derechos, pues ellos muy bien que saben cómo somos y la razón y pureza de nuestros ideales, pero son malos, despreciables y traidores, cobardes animales que no saben con todo su poderío, de dignidad y honor, sólo les interesa el vil metal, lo demás para ellos no vale nada. Pero el valor y patriotismo de nuestro pueblo es algo que no se puede decir con palabras, y no podrán; antes, tenderán una alfombra de cadáveres sobre Santo Domingo y, aún cuando nos pisoteen, seremos más grandes y dignos que ellos. Dentro de mi desesperación, siento un orgullo tremendo pues mis compañeros de armas, aquel grupo que yo elegí por su seriedad y vergüenza, ha dado muestras de un valor y patriotismo encomiable, ¿te acuerdas lo que decía de Francis,* Lachapelle, ** y Quiroz?, *** no me equivoqué. También siento gran satisfacción porque aunque no luchamos precisamente por un hombre y un partido, he comprobado que el Señor Presidente es un gran hombre y de mucho valor, ya que esto no se demuestra sólo peleando; además, lo que más admiro en él es su nobleza e inteligencia porque ha sabido salvar vidas y no sólo de revolucionarios. Veo que los dominicanos no se equivocaron cuando lo eligieron. Si me pasa algo, ocúpense tú y Celeste de cuidar mucho a mamá para que no vuelva a enfermar; bueno Letty, ya verás que no me pasa nada, los hombres tan idealistas como yo no mueren muy fácilmente, pero por si acaso, tengo algo que pedirte y encomendarte. En nombre de ese amor que nos tenemos, tienes que luchar con todos los medios a tu alcance para hacer de mis hijos hombres dignos y de vergüenza, honrados y valientes (sé que tú lo eres) porque si yo no puedo llegar a hacer por mi pueblo todo lo que pienso, entonces ellos tendrán que hacerlo, son mi aporte a la patria que venero, la única herencia que les dejo, a ti y a Ella; los varones, sean o no militares, tienen que luchar y morir si es necesario por verla libre y nuestro pueblo feliz y lo que es más, que den su vida, si es que tienen que hacerlo, llenos de felicidad; en resumen, incúlcales mis ideales, y entonces, como dice aquél escrito que puse en un cuadro en casa: NO HABRE VIVIDO EN VANO. Ojalá traigas el dinero de la venta del carro, pues el que traje lo gasté en equipos para mi viaje y también se lo he dado a algunos amigos que han venido. Cómprale ropa a los niños y me le pagas cien pesos que le cogí prestados a mamá. Me voy Letty, pero en esta carta te dejo mi corazón y mi alma. Miles de besos a los niños, cuídense mucho y que Dios los bendiga. Te adora tu Rafa. 
Los cinco hijos del matrimonio. 1964 Para leer el libro de Arlette Fernandez Pulse aquí
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LA REVOLUCION CONSTITUCIONALISTA 24 ABRIL 1965 
El movimiento que se gestaba entre los militares y que pretendía restablecer a Bosch en el poder y proclamar la constitución de 1963 tenía como cabecilla principal al Teniente Coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez. La organización de este movimiento pronto llegó a oídos de los miembros del Triunvirato y por ello el Tnte. Coronel Fernández Domínguez fue enviado a España con un cargo diplomático. Otros miembros del grupo fueron destituidos de sus puestos, entre ellos: mayor Agustín Núñez Nogueras, el capitán Hector Lachapelle Díaz, el capitán Quiroz Pérez y otros que posteriormente apoyarían el levantamiento contra el Triunvirato. Al verse obligado a ausentarse del país el Coronel Fernández Domínguez, la coordinación del grupo de "constitucionalistas" como se les llamaría posteriormente paso a manos del Coronel del Ejercito Nacional, Hernández Ramirez. Aparte de los "constitucionalistas", habían otros grupos dentro de las mismas Fuerzas Armadas que también conspiraban para derrocar al Triunvirato, destacándose el conocido como "El Clan de San Cristóbal" el cual estuvo encabezado por el entonces coronel del Ejercito Nacional Neit Nivar Seijas, el cual propugnaba por el derrocamiento de Reid Cabral con el objetivo de facilitar el retorno a la presidencia del Dr. Joaquín Balaguer. La fecha en que se iniciaría el levantamiento fue fijada en varias ocasiones, pero diversos factores impidieron que esta se llevara a cabo. Uno de los más serios intentos se produjo a principios de abril del 65, pero este intento fracasó porque uno de los oficiales implicados en el mismo lo informó al Dr. Reid Cabral. Nuevamente la fecha se pospuso para el 25 de abril pero el 24 del mismo mes varios de los oficiales implicados en el contragolpe fueron apresados por el entonces jefe del Estado Mayor del Ejercito. General Rivera Cuesta. Ante tales circunstancias el capitán Mario Peña Tavéras liberó a sus compañeros de conspiración y puso bajo arresto a los generales Rivera Cuesta, al coronel Nivar Ledesma y otros militares opuestos al movimiento. Además del Campamento 27 de Febrero, donde se produjeron estos hechos que aceleraron el inicio de la sublevación, también se levantó contra el Triunvirato el Campamento 16 de Agosto. A la 1:30 de la tarde de ese día la noticia del levantamiento fue promulgada a través del órgano radial del PRD "Tribuna Democrática", el mismo indicó que capitán Peña Taveras había llamado a la emisora para informar que "oficiales de las fuerzas armadas respaldados por los alistados del Campamento 27 de Febrero habían hecho prisioneros al Jefe de Estado Mayor, general Rivera Cuesta, y se levantaron en armas para derrocar al Triunvirato". "A los pocos minutos cientos de manifestantes recorrían las calles de la capital dominicana, coreando consignas contra el Triunvirato y en favor del restablecimiento del gobierno de bosch." Ese mismo día Radio Santo Domingo, la emisora oficial, fue tomada por los rebeldes y a través de sus ondas radiaron una proclama pidiendo el apoyo del pueblo. Más tarde el edificio fue recobrado por los militares leales al Triunvirato y sus ocupantes apresados. Posteriormente fue cayó de nuevo en poder de los constitucionalistas. Mientras tanto Reid Cabral daba un ultimátum a los

rebeldes hasta las 5 de la mañana del 25 para que depusieran las armas. Ese ultimátum fue rechazado por los constitucionalistas y el 25 en la mañana se propagaron aún más las manifestaciones de apoyo al movimiento. En los campamentos sublevados los militares sublevados repartieron armas a civiles partidarios del alzamiento y se dispuso la ocupación de puestos estratégicos de la capital con el fin de enfrentar a los militares que se mantenían leales al gobierno del Triunvirato. Cientos de manifestantes recorrían las calles de la capital y ocuparon puestos de la policía donde consiguieron armas de guerra. Las fuerzas que intentaron frenar el movimiento constitucionalista estaban comandadas por el General Elías Wessin y Wessin, entonces director del Centro de Estudios y Enseñanza de las Fuerzas Armadas (CEFA) y con base en la base aérea de San Isidro. Aproximadamente a las 10:25 de la mañana del día 25, Reid Cabral renunció a sus funciones como miembro del Triunvirato. Al mediodía, fue designado presidente provisional de la República el Dr. José Rafael Molina Ureña, éste había sido presidente del Senado de la Nación durante el gobierno de Bosch. Ese mismo día, los jefe militares opositores al movimiento constitucionalista ordenaron el bombardeo del Palacio Nacional y de otros puntos estratégicos ocupados por los insurrectos. El 26 de abril se continuaron los bombardeos a las posiciones constitucionalistas, principalmente al Palacio Nacional y a la cabecera del puente Duarte, punto estratégico que unía a Santo Domingo con la Base aérea de San Isidro. El 27 de abril, el Presidente Provisional Molina Ureña, el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó y otros dirigentes del movimiento fueron a reunirse con el embajador norteamericano en el país William Tapley Bennett, en la embajada norteamericana. Según la mayoría de los historiadores, el coronel Caamaño y otros militares constitucionalistas indignados por el trato ofrecido por el diplomático a la comisión, salió hacia la cabeza del puente Duarte a enfrentar a los militares leales al Triunvirato. Entre tanto Molina Ureña el presidente provisional se asiló en otra embajada. Canción en honor a Francisco Caamaño en formato RealAudio.
Peña Gómez en un discurso
contra el Triunvirato
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Guerrilleros luchando en Ciudad Nueva
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Primera plana: 82 Aerotransportada
invade Santo Domingo
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"Marines" norteamericanos apertrechados
frente al hotel Embajador
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"Marines" movilizándose por helicóptero
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"Marines" patrullando en Santo Domingo
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Caamaño en un mitin en el
Parque Independencia
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Caamaño y el Presidente Bosch
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Marcha Constitucionalista
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Dominicanos: vencer o morir
es la consigna. Fuera los Yankis
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Soldados invasores atacando
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Guerrillero Constitucionalista
evadiendo fuego enemigo
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Constitucionalistas en el funeral de
Fernández Domínguez, en Santiago
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Caamaño en un discurso televisado
durante su mandato
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| La historia de la Revolución Constitucionalista del 1965 no se puede escribir sin el nombre del héroe máximo de ese valiente acontecimiento, Coronel Rafael Tomas Fernández Domínguez | Un gran héroe para la patria | |
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EL CORONEL CAAMAÑO INTERROGANDO A
UN SOLDADO NORTEAMERICANO CAPTURADO En el puente Duarte los seguidores del movimiento constitucionalista, bajo el mando del coronel Caamaño, coronel Ramón Manuel Montes Arache y otros; detuvieron el avance de las fuerzas blindadas del CEFA que avanzaban desde San Isidro para aplacar la rebelión. El coronel Caamaño informó ese día a periodistas del Diario el Caribe que la capital dominicana estaba en manos de las fuerzas constitucionalistas. UNA FOTO PARA LA POSTERIDAD..PARA LA HISTORIA . (En la foto que habla, es muy poco lo que se puede decir sobre lo que sucede, el valor y coraje de los dominicanos es incuestionable, según se habla de posibles testigos oculares de ese momento, el soldado norteamericano con arma en mano se retiro al ver que no había miedo ni temor en ese valiente hombre, con razas como esa no hubieran tantos tiranos y tantas injusticias en el mundo)

Tomado de: La foto del dominicano enfrentando al soldado invasor
Rafael Chaljub Mejía, Periódico Ultima Hora, Octubre, 1966. Es posible que al enfrentarse con tan sólo sus puños y su coraje, al soldado invasor que pretendía obligarlo a recoger basura, el señor Senén Sosa, quien aparece en la fotografía tomada por el reportero gráfico Juan Pérez Terrero, y que ha sido seleccionada como una de las fotos del siglo, estuviese realmente bajo los efectos del alcohol. Permítanme decirles que ese es un detalle irrelevante, sin importancia y que no le resta significación ni al hecho ni al protagonista. Porque en nuestro país lo raro es encontrar a alguien que no beba su trago, aunque, por supuesto, hay quienes lo hacen en más abundancia que otros. Por que de todos los sanos y borrachos, fue el señor Senén Sosa el único capaz, hasta donde se sabe , de hacer lo que él hizo, por lo cual ganó notoriedad y pasó a la historia, a riesgo enorme de su vida. Hacer lo que él hizo frente a uno de los soldados de las tropas que, desde el 28 abril del 1965, habían invadido brutalmente nuestro país, se pagaba con la vida. El 10 de enero de 1966, un pobre obrero llamado Feliciano Matos, se resistió dignamente a la orden de uno de esos bárbaros invasores, que lo quiso obligar a recoger basura. La negativa de el obrero significó su muerte, porque el soldado yanqui le disparó con su escopeta y lo dejaron morir en plena calle. Senén Sosa corrió ese riesgo; si estaba convencido o no de que podía morir, a fin de cuentas es lo de menos. La historia nunca se ha hecho ni se hará adivinando intenciones, determinando si algún actor estaba borracho o sobrio en medio de un acontecimiento. No, señor. Para la historia, sin que pretendan olvidarse los detalles ni falsear verdades para fabricar mitos , lo que en definitiva cuenta son los hechos y los resultados. A veces, hasta independientemente de las intenciones o fines ulteriores de los protagonistas de esos hechos. Y lo que se registra y registrará la historia, com asunto principal es que el, desde entonces célebre y mundialmente conocido, dominicano de la fotografía en cuestión, enfrenta en actitud de valiente y desafiante protesta, con tan solo unos puños bien crispados y dispuestos a descargarse, a un soldado que pisoteaba el suelo y la dignidad de este país y que pretendía hacer prevalecer su decisión con un pavoroso fusil AR-15 en las manos. Lo importante es ese hecho específico. Ese instante que captó en una dramática secuencia, el lente audaz y diestro de Juan Pérez Terrero. Huelga repetir que esa escena captada por la foto, o para mejor decir, por las fotos de Pérez Terrero , recorrieron el mundo en aquellos tiempos en que los dominicanos defendían su patria. En las más variadas ciudades del mundo, en numerosos impresos de otros países, la aludida foto aparecía como un símbolo de resistencia y de decoro. Y seguirá jugando ese mismo papel por todos los años por venir. El hecho mismo de que una agencia internacional la haya escogido como una de las fotos del siglo veinte, da una idea de la trascendencia del hecho singular que ella retrata. Y si está muy bien que quien tenga datos e información los aporte, es preciso que a la hora de hacerlo, casa quien se ocupe de poner con objetividad y justicia, las cosas y los hombres en su justo lugar.



Raifi Genao trae algunas de las miles de fotografías que marcaron la Revoluciónde Abril,
este espacio estará abierto también para reconocer héroes olvidados que dieron su
vida por la libertad y la democracia, se publicarán fotografías enviadas por familias que
quisieran destacar la participación de sus seres queridos que quizás nunca han
sido mencionados . 

















































. por: Arq. Raifi Genao .Fotos De :Corbis, Life Magazine, Ruben Rodríguez, BBC, Momentum Algunas fotos descritas por Bonaparte Gautreaux Piñeiro |
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