EL CAIRO. — Después de toda una vida sin decidir quién los
gobernaría, los egipcios se lanzaron el miércoles con entusiasmo a la
incertidumbre de las primeras elecciones disputadas en el mundo árabe.
Hasta el último minuto, los votantes enfrentaron unos comicios polarizados entre laicos con raíces en la antigua autocracia de Hosni Mubarak e islamistas que tienen la esperanza de infundirle religión al Estado.
Hasta el último minuto, los votantes enfrentaron unos comicios polarizados entre laicos con raíces en la antigua autocracia de Hosni Mubarak e islamistas que tienen la esperanza de infundirle religión al Estado.
Las opciones en competencia han provocado
entre muchos preocupaciones sobre qué tipo de democracia surgirá en Egipto. Y
el resultado final, que posiblemente sólo se conozca después de una segunda
vuelta el próximo mes, abrirá un nuevo capítulo de lucha política.
Sin embargo, en las filas para acudir a
las urnas, los votantes estaban evidentemente emocionados por la oportunidad de
decidir el camino de su país en los comicios, que son el fruto de la
impresionante revuelta popular del año pasado que derrocó a Mubarak después de
29 años en el poder. Durante los últimos 60 años, los mandatarios egipcios se
han presentado a las elecciones sin opositores, muchas veces afianzados en
referendos para decir sí o no en los que a pocos les importaba participar.
Mohammed Salah, de 26 años, salió
sonriente de un puesto de votación donde acababa de depositar su voto.
"Antes, solían hacerse cargo de esto en mi lugar", dijo. "Hoy,
he decidido por mí".
Medhat Ibrahim, de 58 años, quien sufre de
cáncer, tenía lágrimas en los ojos. "Podría morirme en solo unos meses,
por lo cual vine con mis hijos, para que ellos puedan vivir", destacó
emocionado mientras esperaba para votar en un distrito pobre del sur de El
Cairo. "Queremos vivir mejor, como seres humanos", agregó.
Los votantes de esta nación de 82 millones
de habitantes tenían la opción de elegir entre 13 candidatos. Unos 50 millones
de personas tienen derecho de votar.
Pero la batalla real es entre cuatro
candidatos: dos islamistas, Mohammed Morsi y Abdel-Moneim Abolfotoh, y dos
seculares, el ex primer ministro de Mubarak, Ahmed Shafiq, y el ex canciller
Amr Moussa.
Se prevé que no habrá un ganador en las
elecciones de dos días que iniciaron el miércoles. Por ello se ha programado
una segunda vuelta con los dos primeros candidatos el 16 y 17 de junio. El
ganador será anunciado el 21 de junio. Se espera que los resultados oficiales
de la primera ronda se den a conocer el 29 de mayo.
"Se trata de un milagro",
comentó Selwa Abdel-Malik, una cristiana copta de 60 años que vive en Alejandría,
la ciudad portuaria del norte sobre el Mar Mediterráneo mientras se aprestaba a
votar. "Y es un hermoso sentimiento también".
El próximo presidente de Egipto será el
quinto desde que la monarquía fue derrocada después de un golpe en 1952 que dio
paso a seis décadas de un régimen militar o gobierno de facto. Al igual que sus
tres predecesores —Anwar Sadat, Gamal Abdel-Nasser y Mohammed Naguib — Mubarak
tenía formación militar.
Muchos de los candidatos en la contienda
han pedido enmienda al tratado de paz con Israel de 1979 que muchos egipcios
perciben como su enemigo número uno.

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