Ya que los riñones se encargan de eliminar sustancias de desecho que produce el organismo como parte de procesos metabólicos normales, ante un diagnóstico de insuficiencia renal, “la nutrición es clave”, asegura Jimmy Barranco, nutriólogo clínico de Cedimat.
El médico, que coordina la Especialidad en Nutriología Clínica del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec), asegura que, siguiendo de manera estricta el régimen nutricional prescrito por el médico, un paciente con insuficiencia renal puede vivir sin necesidad de diálisis hasta por cinco años o más.
Al paciente no dializado se le prescribe una dieta preventiva baja en proteínas, fósforo, potasio y sodio.
Las proteínas aceleran el deterioro de la función renal, explica Barranco. Cuando el organismo las degrada, se producen sustancias que se eliminan a través del riñón. “Y si uno fuerza el riñón a tener que eliminar todas esas sustancias de desecho, lo daña más”, añade.
Mientras que un adulto sano, para mantener su peso y bienestar, necesita consumir 0.8 gramos de proteína por kilogramo de peso; el enfermo renal debe ingerir entre 0.6 y 0.7 gramos de proteína por kilogramo de peso.
Para lograr esta reducción en el aporte proteico, el médico le limita el consumo de carne, huevo, leche, queso y pescado.
El paciente podría comer, por ejemplo, tres onzas de carne al mediodía; y una onza de queso, atún o jamón de pavo, o un huevo, en el desayuno o la cena. A lo largo del día puede agregar a esto frutas y vegetales con bajo contenido de potasio.
Potasio
“El potasio puede provocar en el paciente una arritmia cardiaca”, advierte el nutriólogo.
Entre las verduras recomendadas cita el pepino, el pimiento, la cebolla, la tayota y la berenjena. Frutas permitidas en cantidades controladas son la manzana, la pera, la piña, la uva y la lima.
Para disminuir la cantidad de potasio de la dieta, se aconseja poner en remojo las leguminosas de un día para otro en una cantidad de agua que cuadruplique su volumen. También eliminar la primera agua de cocción de los alimentos, sean verduras o víveres.
Para restringir la ingesta de sodio, la persona debe evitar los sazones, la sal, los embutidos, la salsa de tomate, las sopas instantáneas y otros alimentos industrializados.
Aparte de los alimentos, el paciente aquejado de insuficiencia renal necesita consumir un suplemento nutricional especial para su condición.
“Sin ese suplemento nutricional -señala Barranco- es prácticamente imposible elaborar una dieta que le provea todos los nutrientes que necesita”.
Bebidas
Según Barranco, el enfermo debe tomar una cantidad de agua equivalente a la que orina: si, por ejemplo, elimina un litro de orina en un día, puede beber un litro de agua.
El café no está contraindicado a menos que el individuo padezca hiperexcitabilidad o presión alta. Tampoco hay problemas con el té -frío o caliente-, pero los refrescos están prohibidos de plano.
En cuanto al alcohol, dice, existe la misma recomendación que para la población general: moderación.
Ahora bien, aclara, “si el paciente es hipertenso, dejamos que sea su cardiólogo el que determine si puede tomar bebidas alcohólicas o no”.
Por lo general, recuerda el médico, la insuficiencia renal es la expresión final de un padecimiento crónico como la diabetes, la hipertensión arterial o la glomerulonefritis.
Diálisis
Cuando la función renal está tan deteriorada que el paciente va a diálisis, este debe ingerir más proteínas de lo normal.
Si en la fase pre diálisis se le permitía solo entre 0.6 y 0.7 gramos de proteína por kilogramo de peso, ahora demandará 1.2 gramos de proteína por kilo de peso.
Barranco explica que la diálisis puede provocar un proceso inflamatorio que favorece la pérdida de proteínas a través de la orina.
“En cada sesión de hemodiálisis se pueden perder de 10 a 12 gramos de proteínas”, expresa el nutriólogo.
Las precauciones frente al sodio y el potasio se mantienen; en tanto que la ingesta de líquidos dependerá de la condición particular del enfermo.
Entre una sesión y otra, la persona no debería aumentar más de una o dos libras de peso; si supera esa cantidad puede haber un problema de retención de líquidos.
De acuerdo con Barranco, para mantener el peso, un individuo que se esté dializando necesita alrededor de 35 calorías por cada kilogramo de peso: “La diálisis aumenta su metabolismo”.
DESPUÉS DE UN TRASPLANTE EXITOSO
Tras un trasplante de riñón, el receptor del órgano podría requerir una dieta hiperproteica a fin de contrarrestar la pérdida de este nutriente como consecuencia de la administración de medicamentos esteroides.
Más tarde, si el trasplante es exitoso, el paciente puede volver a una dieta normal. Al menos en términos relativos.
“Obviamente, uno tiene que ir monitoreando el estado nutricional”, dice el nutriólogo Jimmy Barranco.
Si ciertas sustancias se alteran, el médico hace los ajustes necesarios. “Acuérdese que ese paciente tiene una enfermedad de base que no se le corrige con el trasplante -explica-. Si es hipertenso, diabético, tiene colesterol alto o triglicéridos, hay que darle la dieta para la patología de base que terminó en una insuficiencia renal”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario