POR: KILSY LISSELOT MENDEZ
Peravia, R.D.– La provincia Peravia vivió un lunes negro que dejó seis personas muertas en dos tragedias que han estremecido a toda la región, llenando de dolor a varias familias dominicanas.
El primer hecho ocurrió en la carretera que conduce hacia la comunidad de Villa Güera, en Baní, donde dos jóvenes perdieron la vida tras un violento choque frontal entre las motocicletas en que se desplazaban. Las víctimas fueron identificadas como Alexander Mojica, de 17 años, y Jhoan Ángel Germán, de 18, quienes fallecieron prácticamente en el acto debido a la magnitud del impacto.
Testigos aseguran que el choque fue estremecedor, dejando a ambos jóvenes tendidos en el pavimento, en una escena desgarradora que ha causado gran conmoción en la zona.
Pero la tragedia no terminó ahí.
Horas más tarde, en el peligroso balneario La Neverita, en el río Nizao, se registró un hecho aún más impactante: cuatro personas murieron al quedar atrapadas dentro de una jeepeta que cayó a uno de los profundos charcos del lugar.
Las víctimas fueron identificadas como Karlos Jamil Lorenzo Gilarranz, de 34 años; Gabriel Rafael Joa Rondón, de 31; Aldy Chamir Royer Frías, de 34; y Ginneudy Alcántara Suero, de 23, todos residentes en Santo Domingo.
De acuerdo con versiones preliminares, el grupo de amigos salía del balneario entrada la noche, cuando el conductor de una jeepeta Chevrolet Tahoe perdió el control, precipitándose al vacío. El vehículo quedó sumergido, atrapando a todos sus ocupantes en su interior, quienes murieron por inmersión sin poder escapar.
Unidades del Sistema 911, agentes de la Policía Nacional, personal del INACIF y el Ministerio Público acudieron a ambos escenarios para el levantamiento de los cuerpos, en medio de escenas de angustia y desesperación.
Este nuevo episodio vuelve a poner en evidencia el alto nivel de peligro que representa La Neverita, un balneario que año tras año cobra vidas, pese a las advertencias y restricciones de las autoridades, especialmente durante la Semana Santa.
La provincia hoy llora a seis de sus hijos, mientras crece el llamado urgente a la conciencia ciudadana para evitar más tragedias en las carreteras y en lugares de alto riesgo.







