Espinal sería, quien según fuentes de la investigación, habría admitido los crímenes, sería acusado oficialmente ayer jueves por el asesinato del hijo menor e intento de asesinato al poner el potente veneno "Tres Pasitos" en un slide de pizza que dio a su hija con la intención de
matarla.
Está bajo tratamiento psiquiátrico en el hospital Bronx Lebanon donde fue ingresado para observación psicológica, mientras su hija sigue en estado crítico, pero estable en el hospital Presbiteriano del Alto Manhattan.
La tragedia se produce a dos semanas de que la niñera dominicana Joselyn Ortega, asesinara a puñaladas a los niños Lucía (Lulu) y Leo Krim en la calle 75 del centro de Manhattan y también está alegando trastornos mentales.
Espinal de 47 años de edad, quedó al cuidado de los niños, mientras su ex esposa, Rosaura Abreu de Espinal trabajaba como camarera en un restaurante cercano a su casa.
Vecinos asombrados han reaccionado atónitos frente al caso, debido a que consideraban a los Espinal como una "pareja normal" y del hombre han dicho que se veía tranquilo, trabajador y nunca escucharon discusiones o ruidos en el apartamento.
Hace tres semanas, Abreu decidió romper su relación de más de 10 años con Espinal, quien según los investigadores estranguló al niño y envenenó a la niña por despecho con su mujer.
María Estévez de 53 años y también dominicana, vecina de la pareja dijo que la pareja aparentaba vivir tranquila y lucían muy responsables con sus hijos.
Estévez vive a tres puertas del apartamento de los Espinal - Abreu en el tercer piso del edificio donde el hombre cometió los crímenes.
La policía planeaba acusarlo la tarde de hoy jueves en el hospital Lebanon.
El hecho ocurrió en un edificio de la calle 179, donde Espinal se había ido a vivir con su madrastra, luego de la separación con Abreu. Después de estrangular al varón en la bañera del apartamento y tratar de matar a la hembra, llamó a la madre de los niños y le dijo que se iba a matar.
Ella a su vez se comunicó con la policía y llegó acompañada por varios oficiales a la vivienda, donde encontró el horroroso espectáculo en el que veía a su hijo agonizando y a su hija con fuertes convulsiones y vómitos incesantes a causa del poderoso veneno.
Le dijo a un amigo, Francisco Medrano, que "Leo acaba de asesinar a mi bebé". La niña estaba en un charco de su propio vómito en el sofá de la sala y el padre se había encerrado con el varón en el baño.
Cuando los policías le tocaron varias veces la puerta, Espinal se negó a salir por lo que los agentes la derribaron y tuvieron que sacarlo arrastrado y en pijama para llevarlo al cuartel.
Los vecinos dijeron haber escuchado un grito a eso de la 1:33 de la madrugada del miércoles procedente del apartamento escena de los crímenes.
Espinal se abrazaba a su hijo desnudo e inconsciente, cargándolo en sus brazos cuando la madre y los oficiales entraron al baño.
La mujer accedió a dejar los menores al cuidado del padre hasta el día siguiente a pedido de este que debía regresarlos a la medianoche.
Tanto ella como él, son descritos como buenos padres por familiares, vecinos y conocidos que no salen del asombro ante la tragedia.
Fuentes de la investigación confirmaron que la señora Abreu comenzó una relación con otro hombre. Espinal les dijo a sus interrogadores que mientras asfixiaba a su hijito, esperaba que la niña muriera envenenada tras comerse la pizza.
Autor: Miguel Cruz Tejada
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