La Semana Santa nos enseña que el amor y la fe triunfan por encima de la muerte y la desesperanza. Aprovechemos estos días para compartir con la familia, reflexionar y encontrar estabilidad espiritual. No dejemos pasar por alto la oportunidad de servir y tender la mano.
No importa cómo, basta con hacerlo de corazón.
Prudencia ante todo. Evitemos a todo costa los excesos, cuidemos nuestra integridad física y la de los demás.

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