7 de agosto de 2026

ARTICULO: San Juan bajo asedio del azar: proliferación de bancas expone abandono oficial y golpea a los más vulnerables

 

Por: Edwin Florián

San Juan de la Maguana vive hoy una realidad que avergüenza y preocupa: la proliferación descontrolada de bancas de lotería y apuestas, un fenómeno que crece a plena vista de todos, mientras las autoridades municipales y gubernamentales parecen optar por el silencio y la inacción.

Lo alarmante no es solo la cantidad de estos negocios, sino su expansión sin planificación ni respeto por las normativas vigentes.

 Basta con recorrer los alrededores del Hospital Regional Dr. Alejandro Cabral para comprobarlo: en apenas una cuadra operan al menos ocho bancas, cuatro de ellas justo frente al centro de salud y otras en esquinas cercanas. 

Esta concentración viola abiertamente las disposiciones del Ministerio de Hacienda, que prohíben la instalación de estos establecimientos en las proximidades de hospitales, centros educativos, iglesias y otros espacios sensibles.

Más que un problema de orden urbano, esta situación desnuda una preocupante realidad social. Las bancas no se distribuyen de manera aleatoria: se concentran, en su mayoría, en sectores con mayores niveles de vulnerabilidad económica. 

En Villa Flores, por ejemplo, la cantidad de bancas supera ampliamente la existente en sectores como El Lucero, Villa Alejandra, Villa Ofelia, Villa Felicia, Los Americanos y Los Maestros, juntos. 

En estos últimos reside una población con mayor poder adquisitivo, lo que evidencia un patrón claro en la expansión de este negocio.

Aunque es innegable que las bancas generan empleos y dinamizan el alquiler de locales comerciales, su crecimiento descontrolado deja al descubierto un problema estructural que ninguna autoridad parece dispuesta a enfrentar. 

No se trata de cuestionar la legalidad de estas empresas, sino de exigir regulación, planificación y responsabilidad social.

La interrogante surge de manera inevitable: ¿por qué las bancas crecen precisamente donde hay menos recursos? La respuesta parece estar en un modelo de negocio que se nutre de la necesidad, la desesperanza y la ilusión de obtener dinero rápido. Allí donde faltan oportunidades, el juego encuentra terreno fértil.

Sin embargo, las consecuencias van mucho más allá de lo económico. La expansión indiscriminada de estos establecimientos fomenta la ludopatía, una adicción silenciosa que puede destruir la estabilidad financiera de las familias, afectar la salud mental y deteriorar el tejido social. 

La presencia constante de bancas en cada esquina normaliza el juego, exponiendo a niños, jóvenes y adultos a desarrollar conductas adictivas desde temprana edad.

San Juan no puede seguir apostando su futuro al azar. La provincia necesita políticas públicas enfocadas en la educación, el emprendimiento y la generación de empleos dignos. 

Cada banca que abre sus puertas representa, en muchos casos, una oportunidad perdida para instalar negocios productivos, centros de capacitación o iniciativas que impulsen el desarrollo real de la comunidad.

Las autoridades tienen el deber ineludible de hacer cumplir la ley y frenar el crecimiento desordenado de estos establecimientos. 

El desarrollo de un pueblo no se mide por la cantidad de bancas en sus calles, sino por las oportunidades que ofrece a su gente para progresar con trabajo y dignidad.

San Juan merece un debate serio, urgente y responsable. No podemos seguir normalizando que las bancas crezcan más rápido que el empleo, la educación o la inversión productiva.

 El verdadero progreso no se construye apostando al azar, sino creando condiciones reales para que la gente pueda salir adelante con esfuerzo y esperanza.

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