4 de octubre de 2011

POEMA, "LA NEGRA CRISTIANA"


La negra cristiana


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Hoy flota en mi lenguaje de poesía
el caso que a la letra escenífico
repitiendo la historia de los días
que fue desarrollada en PuertoRico.


Cierta doña de alta aristocrácia
alquiló en su casa una cristiana
la cual tenía como única gracia
la bendición de Dios cada mañana.


Y cuando las amigas visitaban
a esa doña en tarde de canasta
la piel negra y el rostro criticaban
de la cristiana que servia las tazas.


Diciendole: retira esa sirvienta
que es muy fea, muy negra y contrahecha,
y cuando habla solo recomienda
diz que adorar a Cristo en nuestras fiestas.


A pesar de las burlas y el desprecio
la dueña de la casa no veía
que la cristiana viviera en defectos
por eso retirarla no podía.


Y cuando la Sra. se enfadaba
buscaba algun motivo difamante
para que la cristiana se marchara
aquella se volvía suplicante.


A más de eso tenía la necesidad
De trabajar para obtener sustento
y oraba cada día más y más
tanto en sus labios como en pensamiento.



Aquella negra se sentía blanca
se veía bella en Jesucristo
por que ya había emblanquecido su alma
en la sangre del santo sacrificio.


Más las amigas de la doña aquella
con sus ojos carnales no veía
que la gracia de Dios iba hacia ellas
cuando sus manos negras le servían.


Y por eso la doña envanecida
resolvió despedir a la cristiana
para así agradar a sus amigas
aunque inventara una calumnia insana.


Cierto día la doña de la casa
escogiendo un riquísimo collar
montó en su yate y lejos de la playa
miró la joya y la tiró en el mar.


Y cuando volvió a su casa falsamente
le dijo a la cristiana: malechora
te me largas inmediatamente
por robarme un collar buena ladrona.


Entonces la cristiana sorprendida
se arrodilló clamando: “Por favor
no le robo, ni le hablo una mentira
su joya la traerá mi salvador.”


Y como la señora estaba tan segura
que aquel collar no reaparecería
le dijo: “No te voto si lo buscas
y para hallarlo te daré dos días.


A más le dijo: Toma esos dos pesos
cómpralo de pescado bueno y grande
mañana comeré tu ultimo almuerzo
antes que te vote o te me largues.


Y la buena cristiana oró aquel día
toda la noche y el amanecer,
confiando en que el Señor no dejaría
a su sierva en desgracia perecer.


Y cuando del mercado regresó
el almuerzo del día preparaba
al abrir un pescado relumbró
el collar que la doña le imputaba.


Corrió a la alcoba con aquel pescado
y le dijo a la señora: ya mi Jesús
el collar a sus manos ha tornado
por la divinidad de su virtud.


Entonces la señora conmovida
y llorando en pasmoso escalofrío
dobló junto a la negra sus rodillas
exclamando: “Perdóname Dios mío.”


Más la cristiana aprovechó el momento
y le dijo: “El Señor mandó a pescar a Simón
al mar un estadero el cual era un denario.


Sra. haga su ofrenda espiritual
que hoy se ha llegado el gran momento
en que el Cristo la quiere perdonar.


Aquella Sra. Se humilló
literal y con ella le dio la ofrenda
para el templo puesta de hinojos ante el Dios del cielo que de tal manera la llamó
de un mundo vanidoso y pasajero.


La doña pudo así testificar
ante el mundo y ante el pueblo lo ocurrido
poniendo su talento a trabajar
para el servicio de Jesús el Cristo.


Y de nuevo la Biblia comprobó
lo que en ella se había predicado
que no permitiría el alto Dios
que sus hijos perezcan deshonrados.
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