30 de mayo de 2008

Relato del ajusticiamiento del dictador

Antonio Imbert Barrera Antonio Imbert Barrera

Este relato fue escrito por Antonio Imbert Barrera el 2 de junio del año 1961 cuando aún estaba caliente la sangre del tirano y cuando los esbirros del régimen buscaban afanosamente a los complotados. El hasta hoy único sobreviviente de la gesta estaba oculto en la residencia del funcionario de la embajada italiana Mario Cavagliano y su esposa Dirse en la calle Juan Sánchez Ramírez esquina Mahatma Ghandi, en Gazcue.

Debido a que no sé, cual será el final que me aguarda Dios Nuestro Señor, creo un deber para con mi Pueblo, en hacerle conocer como se llevó a efecto el ajusticiamiento del tirano Rafael L. Trujillo, en la noche del pasado 30 de mayo.

Fue nuestro objeto, el librar a nuestra amada Patria, del control absoluto de la fiera humana que la ultrajó durante los últimos 31 años, llegando al final de sus días a querer desacreditar por todos los medios, a los Representantes de Dios y a nuestra Religión.

Siempre fui de opinión que el primer paso a dar, para terminar con la tiranía de Trujillo, fuese la eliminación física de su persona, ya que cuando el Movimiento clandestino 14 de Junio, sugerí el plan de eliminación del tirano que fue aceptado, atreviéndose realizar, por descubrirse toda la organización del 14 de Junio, en enero de 1960.

Al salvarme yo de caer prisionero, al igual que muchos otros compañeros, y que lo debemos única y exclusivamente al valor que demostraron los compañeros que fueron torturados en la celebre 40. - Después de normalizarse mis nervios, y mi temor por los acontecimientos de enero 1960, me dediqué nuevamente a buscar una nueva forma de librar a la Patria de las garras del tirano: como es natural esta vez, lo hice con mucha precaución.

Hice amistad con Salvador Estrella pues, sabía que era un hombre que estaba dispuesto a todo por la libertad de nuestro pueblo. Después de algunos días de nuestra amistad, y de haber hablado de la situación política reinante, le dije que la única forma efectiva de dar la libertad a nuestro país era la eliminación física del tirano. El estuvo de acuerdo y quedamos en comenzar a hacer contactos, pues yo lo dije que la mejor forma era que como sabíamos que él tirano iba todas las semanas a su finca en San Cristóbal, y por lo regular era en horas de la noche, la forma que podía resultar más conveniente, sería en la Autopista, tramo comprendido entre la Feria Ganadera y el cruce de Haina. ¿Cómo Salvador, tenía amistad y conocía a algunos oficiales de la guardia personal del tirano, por haber sido su hermano General Estrella, durante algunos años el Jefe de la guardia personal, hizo el contactado con el Primer Teniente Amado García Guerrero, y obtuvimos todas las informaciones que necesitábamos al igual que la participación del Teniente García y de otros Oficiales en el plan; no obstante estar todos de acuerdo, por un motivo u otro pasaban las semanas los presos y no se podía llevar a efecto lo convenido, cosa esta que podrá ser explicada con más detalles si algunos de nosotros sobrevive al momento actual.

Como dije anteriormente de una contrariedad a otra pasaban los meses y nada hacíamos. En marzo del año en curso hicimos contacto con Antonio De La Maza, al tratar en el asunto nos dije que él también estaba tratando sobre la eliminación de Trujillo.

Después de varias conversaciones entre De La Maza, Estrella y yo, llegamos al acuerdo de parte del plan de De La Maza siempre que se aceptara parte del nuestro también. El plan quedó aceptado en la forma siguiente: 1.- Tres automóviles dispuestos en la siguiente forma: el primero se estacionaría en la Avenida en los alrededores de la Feria de la Paz, con cuatro hombres debidamente armados. Dichas personas no podían ser nerviosas y estas dispuestas a morir si fuese necesario. 2.- El segundo y el tercer automóvil con dos hombres cada uno, también debidamente armados y dispuestos a pelear, se irían más adelante en la autopista.

La segunda etapa de dicho plan se llevaría a efecto en la siguiente forma: como De La Maza ya tenía contacto con Juan Tomás Díaz, y este a su vez con el General José R. Román y otros, acordamos lo siguiente: en primer término Pupo y Juan Tomás, no estaban dispuestos a actuar hasta que no vieran por sus propios ojos al tirano apresado o muerto.

Tan pronto ellos estuvieron convencidos de que había desaparecido el peligro del tirano, todos nosotros juntos entraríamos al Palacio Nacional, para desde allí dominar sin mayor derramamiento de sangre la situación.

En el tiempo que se tomaba parte que llegaran al Palacio algunas personas ya señaladas a ocupar posiciones, por su reconocida seriedad, capacidad y su oposición al régimen de Trujillo, con dichas personas pensábamos formar una junta de gobierno, civil y militar, por un período de transición, en ese lapso que sería en el curso de la noche, Estrella y yo acompañábamos por el personal que se estimara conveniente, nos trasladaríamos a la penitenciaría de la Victoria y a otros lugares donde hubiera presos políticos, para ponerlos en libertad inmediatamente.

Pasaré ahora a la noche del 30 de mayo. Como sabíamos que los días en que regularmente el tirano escogía para trasladarse a su finca, eran de martes a jueves de cada semana, siempre desde las 7 p.m. estábamos reunidos en la casa de Estrella en la calle Cabrera No.21, De La Maza, Teniente García, Estrella y yo, pues podíamos observar perfectamente cuando pasaba caminando a pie el tirano con su comitiva, por la Ave. Máximo Gómez, observábamos si el tirano vestía ropa militar ya que estábamos enterados que cuando el iba para la finca usaba uniforme. Yo miraba el paso desde una ventana con unos anteojos para comprobar si el tirano llevaba uniformes o no, al comprobar que esa noche vestía de militar, seguido salí y se lo informé a los compañeros que estaban parados al frente; inmediatamente nos pusimos en movimiento para trasladarnos a nuestro sitio en la Avenida George Washington, allí nos juntamos Estrella, De La Maza, Teniente García, Ing. Huascar Tejeda, Pedro Livio Cedeño, Ing. Roberto Pastoriza y yo. Convenimos que dos de los automóviles se fueran alante, o sea dos o tres kilómetros del sitio donde nos encontrábamos. Estos dos vehículos que estaban ocupados uno, por Chascar y Pedro Livio, el otro por Roberto, con la misión de que al nosotros o sea De La Maza, Estrella, García y yo no permanecíamos en el sitio ante dicho, por cualquier circunstancia no podíamos darle alcance al carro del tirano cuando pasara, ellos se darían cuenta por señas de luces que yo le haría y entonces ellos, tenía que obstaculizar el paso del carro del tirano y entrar en acción inmediatamente. Así nos separamos, quedando en espera.

Dispusimos que yo conduciría nuestro vehículo por ser el menos nervioso, De La Haza, ocuparía el asesinato al lado mío, en la parte de atrás, del lado derecho García y del izquierdo Estrella.

Así estuvimos esperando hasta las 10 menos cuarto, cuando alcanzamos a ver al carro del tirano que venía, un Chevrolet modelo 1957, inmediatamente nos montamos en nuestro vehículo y tan pronto como pasó les seguimos atrás, al llegar frente a la Feria Ganadera le alcanzamos y seguimos detrás de él, hasta pasar la iluminación que hay en dicha vía. Como a 300 metros de haber dejado la iluminación, le pedí la derecha al carro del tirano, por medio de luces, el chofer seguido abrió paso, así me situé paralelo al vehículo de ellos y dí orden de fuego.

Los disparos debían ser concentrados, sobre el chofer con la idea, de ver si podíamos apresar vivo, al tirano. Sonaron dos disparos hechos por De La Maza y García, no fueron efectivos, en seguida nos dimos cuenta.

El chofer del tirano, detuvo bruscamente su carro, dando lugar a que nosotros pasáramos delante de ellos, al notar la maniobra inmediatamente dí la vuelta en redondo para avanzar hacia ellos. Cuando avanzábamos de frente a una distancia. de 15 ó 20 metros donde se encontraba ya estacionando el carro de ellos, nos dispararon la primera ráfaga de ametralladora, seguido detuve nuestro vehículo y ordené la salida del mismo al lado contrario de donde procedían los disparos, De La Maza y yo avanzamos hacia la parte delantera de nuestro carro, y Estrella y García a la parte trasera, en seguida empezamos a intercambiar disparos, así permanecíamos de 3 a 5 minutos. Noté que estaban haciendo sonar las sirenas del carro del tirano, entonces concentré mis disparos a la puerta del lado del chofer, en ese instante De La Maza me dijo vamos a terminar esto que se está alargando mucho, entonces retrocedí al sitio donde estaban Estrella y García, les dije que nos cubrieran porque nosotros íbamos a avanzar hacia el carro del tirano. De La Maza se dirigió hacia la parte de atrás y yo hacia la parte delantera, noté que De La Maza había comenzado a disparar y me dijo en voz alta "tocayo va uno para allá" en seguida noté que me habían dirigido una ráfaga de proyectiles, inmediatamente ví una figura que corría por la parte de alante del carro del tirano, y me dije cuenta por los gritos y el metal de voz que era el tirano y que esta herido, avanzó un poco más y cayó al suelo como a tres metros de donde yo me encontraba quedando en medio del pavimento de la autopista boca arriba con la cabeza hacía Haina, no se movió más.

Escuché en ese mismo instante dos disparos más e inmediatamente me dí cuenta de un carro que se había detenido a pocos metros avanzaba Cedeño hacia nosotros diciéndonos que estaba herido. Había ya terminado la acción.

Entramos a Cedeño en nuestro vehículo, lo puse en marcha deteniéndonos al lado del cadáver del tirano. Ya estábamos todos reunidos y le pregunté a De La Maza, donde estaba el chofer del tirano, a lo que me contestó que sabía que estaba herido y que había salido huyendo. Inmediatamente introdujeron el cadáver del dictador en el baúl y emprendimos el regreso a la Ciudad, en el carro veníamos De La Maza, Cedeño, Estrella y yo, en el segundo carro Huáscar, Pastoriza y García, quedándose un carro estacionado más adelante por habérsele pinchado una goma. Doble en la autopista hacia la izquierda por la Cervecería para salir a la carretera Sánchez hasta frente a la Lotería, doblando hacia la izquierda por una carrerita que sale a la Avenida Angelita, pues en ese tramo pensábamos hacer una llamada telefónica a Juan Tomás, no siendo posible por estar la casa cerrada, tomamos la Av. Bolívar y doblamos para ir a la Casa de Juan Tomás en la Ave. Pasteur. De la Maza y Estrella seguido llegamos a la casa de Juan Tomás entraron pues yo había tenido nuestro vehículo en un lugar un poco oscuro en el patio de la Casa. Noté que habían varios vehículos estacionados dentro del patio de la casa, al querer avanzar hacia el interior de la casa de Juan Tomás y ponerme en la luz, un hombre de los que allí estaba me dijo que no cruzara pues tenía toda la ropa llena de sangre por las heridas que había recibido esto es fragmentos que se me habían alojado uno en el lado izquierdo del pecho que me perforó una vena y otros en el brazo izquierdo al igual que en la rodilla. Retrocedí nuevamente y me paré al lado nuestro carro donde el teniente García se encontraba, que también estaba herido por un proyectil en una pierna.

El teniente García me dijo que Cedeño tenía dos balazos, y que había que llevarlos inmediatamente a una Clínica pues parecía que eran de gravedad. En ese instante vino Estrella en compañía de Huáscar y me dijo que nos iban a llevar al médico para curarnos pues yo seguía sangrando mucho y García tenía mucho dolor en la pierna. Acto seguido nos montamos en el carro que conducía Huáscar y le dije que me condujera a la Cayetano Rodríguez donde el doctor Durán, al desmontarnos frente a la casa les dije a los compañeros que debíamos sentirnos satisfechos y orgullosos que hacer dado el primer paso hacía la libertad de nuestro Pueblo de inmediato entramos a la casa y empezó el Dr. a curarnos.

Como es natural esto es una relación a grandes rasgos en los acontecimientos en detalles de personas que estaban entornados y que cooperaron en una forma un otra los he omitido por no considerarlo prudente en estos momentos.

Hoy día 2 de junio del año 1961, aún no he podido explicar las causas que fue motivado el que no se haya podido llevar a efecto la segunda etapa del plan convenido, ya que la responsabilidad es esa parte descansaba única y exclusivamente sobre Juan Tomás y Román.

Esta relación de los hechos solamente debe darse a conocer en caso de mi muerte y que no represente peligro alguno para los señalados en esta información. Tomando en cuenta el consultar con personas capacitadas que determinen la imposibilidad de perjudicar a cualquier persona.

Ya en la casa de Juan Tomás, comenzó la repartidera de los heridos para fines de cura. De la Maza abrió la puerta delantera de su carro Chevrolet y extrajo un maletín grande que había allí. Al abrir éste, yo pude ver desde fuera, dos paquetes cuadrados que debían ser paquetes de dinero, volviendo él a colocarlos de inmediato en el maletín, hecho lo cual cerró el mismo.

Me dirigí a lavarme las manos en una llave que estaba en el patio. Allí permanecí fumando unos diez o quince minutos, hasta que regresó Huáscar esta vez en compañía de la señora y los niños, esta vez en su propio carro.

Huáscar me condujo hasta unas cuantas cuadras de la casa de Antonio de la Maza, donde se encontraba el carro Odsmobile. Tomé dicho vehículo y lo conduje hasta el parqueo de Antonio y me retiré en mi vehículo que había dejado allí estacionado, dirigiéndome hacia mi casa, donde amanecí.

Al otro día, después de haber estado en mi oficina para solicitar permiso, fui temprano donde Huáscar, para ver que había sucedido. Este me dijo: "vamos donde Manuel Tavarez Espaillat, que mi señora tiene que ir allá".

Donde éste último nos pasamos el día; pero Tavarez Espaillat nos hizo salir, ya que al notarnos sumamente nerviosos se dio cuenta de que algo gordo nos pasaba y no tuvimos más remedio que confiárnosle.

Luego de esto, nos ocultamos en un almacén de Mosaico propiedad de la misma Fábrica Tavarez, después de abandonar nuestros vehículos. A la mañana siguiente Tavarez Espaillat llegó y nos hizo salir del almacén.

Le dejé mi pistola a Huáscar y me fui a pie hasta mi casa. Pude constatar que mi carro no se encontraba en la calle Plinio B. Pina Chevalier, donde lo hube dejado al fallarme la batería (Huáscar abandonó el suyo pensando que ya lo estarían buscando y podrían localizarle por el vehículo). Al llegar a mi casa, transcurrido un corto tiempo, llamaron de la Policía Nacional, para decirme que fuera a buscar el carro; por tal llamada llegué a la conclusión de que aún no me estaban persiguiendo. Por tanto colegí que lo más normal era seguir mi vida habitual. Busqué un vecino para que me condujese hasta el Palacio de la Policía Nacional a procurar mi carro, donde tras pagar RD$6.00 de multa tomé mi vehículo y regresé en el a mi casa. En la tarde di dos o tres vueltas observando el ambiente que había en la ciudad, decidiendo luego de esto volver a mi casa y quedarme tranquilo. Siendo las 2:00 a.m., fui reducido a prisión en mi hogar".

Ing. Roberto Rafael Pastoriza Neret

(Declarante)

(6 de septiembre de 1961)

Oficina del Jefe del Servicio de Inteligencia Militar y Propaganda Aviación Militar Dominicana

Carretera Mella klm. 9, D.N.

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